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Entrevista a Jon Badiola: ¿Cómo el trasplante de médula puede ayudar a los enfermos de VIH?

jon badiola, investigador del vih
Escrito por Esther Blanco

 

Jon Badiola es un joven médico que desempeña su labor como especialista en hematología en un Hospital granadino. Hace un par de meses, su nombre acaparó titulares de todo el país al recibir un ‘Best Young Abstract Award’, reconocimiento a los mejores trabajos científicos presentados por jóvenes menores de 35 años. En su estudio, elaborado junto a un gran equipo internacional, investigó la relación entre el trasplante de médula ósea y el VIH.

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En Healthtech Spain hemos tenido el privilegio de charlar con él. A continuación, te ofrecemos una extensa y completa entrevista donde podrás descubrir más sobre su trabajo, así como el complejo mundo de los trasplantes.

 

Cuéntanos sobre ti: de dónde eres, por qué te trasladaste a Granada y qué camino has recorrido en medicina:

Soy del País Vasco, de un pueblo pequeñito en Vizcaya. Estudié en Salamanca, pero vine con una Séneca a Granada, ciudad que me encantó. Después, cuando tuve que elegir especialidad, lo hice aquí.

Primero hice medicina interna en el Clínico, donde me especialicé en infecciosas. Es importe mencionar que en España infecciosas no es una especialidad, sino que se entra desde interna. Más tarde me animé y me presenté a mi segunda especialidad: hematología.

 

Háblanos del caso Timothy Brown, la única persona infectada por el VIH que se ha curado. ¿Puedes explicarnos, para quienes no sean expertos, qué pasó con este paciente y por qué?

En 2008, este paciente berlinés presentaba una enfermedad oncohematológica, agresiva y hubo que realizar un trasplante. Se buscó un donante, pero gracias a las características de este paciente, surgieron 10 (algo muy raro, pues es difícil encontrar donantes).

 

El paciente Timothy Brown fue el único en el mundo en curarse del VIH después de recibir un trasplante de médula

 

En ese momento se habían descubierto unas mutaciones, que presenta más o menos un 1% de la población, en un correceptor del VIH. Gracias a esta mutación, el virus no podía entrar a las células.

Buscaron entre los donantes uno que presentara la mutación. Así, se trasplantó al paciente con esta médula, no para curar el VIH, sino la leucemia. Pero, además de esta enfermedad, cuando retiraron la medicación antirretroviral el paciente se había curado también del VIH. Desde 2008 hasta el día de hoy no presenta ninguna de las dos.

 

Esta situación solo se dio en este paciente y no se volvió a replicar en otros ¿por qué?

Hasta hace poco no se trasplantaba a pacientes de VIH, pues ya tenía un mal pronóstico ‘per sé’. El trasplante es algo muy agresivo, con mucho riesgo de infecciones. Antes estaba vetado y era una contraindicación.

Aún así, en algunos casos se arriesgaron y decidieron intervenir. Ahora, cada vez se está haciendo más trasplantes aunque siguen siendo pocos. El problema fue la alta mortalidad, de modo que cuando se intentó hubo personas que murieron antes de ver si se habían curado o no.

 

Jon Badiola y su equipo recibieron un reconocimiento internacional por su investigación sobre #VIH y #trasplantes de médula ¿Quieres saber en qué consiste este estudio? #healthtech #cuidadeti Clic para tuitear

 

Otro inconveniente fue la dificultad para encontrar un donante con la mutación. Por ello, en los últimos años están apareciendo bancos de médula, donde recurrir cuando es necesario trasplantar a un paciente de VIH.

Por otro lado, en otro paciente con quien se intentó hacer lo mismo que con el berlinés, el VIH cogió otro camino: el correceptor CXCR4. En la mayoría de pacientes, el virus utiliza el correceptor normal (el del paciente Brown), por lo que no es tan simple como buscar y trasplantar la mutación.

A raíz de todo esto, en los últimos 10 años se ha incrementado el interés sobre el uso del trasplante como curación del VIH y se formó un consorcio internacional, quien nos apoya en nuestra investigación.

 

 

¿Quién compone este consorcio?

Se llama IciStem y es un consorcio europeo dirigido por IrsiCaixa desde Barcelona y la Universidad de Ultreich (Holanda), curiosamente con financiación americana gracias a Amfar (Fundación para la Investigación sobre el Sida).  

El consorcio est compuesto de virólogos, inmunólogos, hematólogos y infectólogos, es decir, profesionales de diferentes áreas. IciStem es el organismo internacional que busca la cura del VIH a través del trasplante de médula.

 

¿Cómo empezó su equipo de investigación a participar en el consorcio?

Aparte de investigar en la parte de la mutación, también quisieron comprobar qué ocurre en pacientes que se trasplantaron sin la mutación. Ahí entramos nosotros.

Recordemos que antes había poquísimos pacientes de VIH a quienes se trasplantaba y nosotros teníamos dos de ellos. El servicio de hematología del Hospital Virgen de las Nieves (Granada) fue muy valiente. Aunque las recomendaciones advertían de los riesgos, los asumieron y en dos de ellos salió bien (trasplantados en 2009 y 2013)

Como contábamos con estos casos, fuimos invitados a participar en el consorcio. Entre otras cosas, lo que hemos hecho ha sido estudiar muy bien a nuestros dos pacientes.

 

Vuestra investigación se basa en los resultados de estos dos pacientes, ¿puedes explicarnos qué habéis estudiado en ellos?

Nosotros hemos querido descubrir qué ha pasado con el VIH en esos pacientes después del trasplante. Hemos extraído diferentes muestras,  analizado su sangre, separado con filtros especiales muchos leucocitos, analizado la médula ósea, el líquido cefalorraquídeo, un ganglio linfático e incluso realizamos una biopsia de los intestinos (otro de los reservorios del VIH).

 

Hemos querido descubrir qué pasa con el VIH después del trasplante. Observamos una disminución drástica del reservorio

 

Se han estudiado en profundidad todos estos tejidos. La carga viral en sangre salió negativa, lo común al estar bajo tratamiento. En un paciente normal que está tomando antirretrovirales, aunque en sangre no detectamos el VIH, éste se encuentra escondido en los reservorios.

Las muestras de nuestros dos pacientes se han estudiado con las técnicas más sensibles que hay ahora mismo disponibles a nivel mundial. Tanto en Granada, como en otros centros de investigación (Barcelona, Holanda o Francia). Incluso, hemos aplicado las células de nuestros pacientes a ratones modificados genéticamente para que tengan la facilidad de infectarse de VIH.

En estos casos hemos observado una disminución dramática del reservorio de VIH. Independientemente de la presencia o no de la mutación.

 

Entonces, ¿el trasplante por sí mismo reduce el reservorio de VIH?

Ésta es la parte más importante. Seguramente, el paciente de Berlín no se curó solo por la mutación, pues con otras personas que experimentaron el mismo procedimiento no funcionó. Lo que sí sabemos por otros pacientes es que simplemente por el procedimiento del trasplante y todo lo que conlleva se reduce el reservorio de VIH.

 

Para todo aquel que no lo sepa, ¿puedes explicarnos qué es el reservorio de VIH?

El VIH solo entra en un tipo de células. Necesita un receptor concreto, que lo tienen las células derivadas de la médula ósea, del sistema inmune. El VIH no puede entrar en la piel o en células del cuerpo.

A veces, los linfocitos o las células de la defensa se quedan dormidas en los tejidos. El VIH la primera vez que contacta con una persona se disemina mucho y se guarda en estas células de la defensa.

 

Con los antirretrovirales controlas muy bien la replicación, que el virus se divida, infecte otras células… Cuando uno empieza con esta medicación, ya no hay virus en la sangre. Por eso no lo podemos encontrar. No obstante, se ha introducido en las células de nuestro sistema inmune. Y eso es el reservorio: son células que tienen el VIH guardado dentro, o dicho de otro modo, el lugar donde se esconde el virus.

Son una caja de sorpresas, porque no están ahora activas y no se están replicando, pero si el paciente deja de tomar la medicación se despertarán y sacarán de nuevo el VIH. Con los antiretrovirales controlamos muy bien el virus y su replicación, pero no somos capaces de eliminar el reservorio.

 

 

Después de recibir el galardón de ‘Best Young Abstract Awards’, ¿el estudio entra en una nueva fase?

El premio es para mí un poco injusto, porque pertenezco a un consorcio donde hay muchísimas personas y un proyecto muy grande. Sin embargo, es un paso importante a nivel de reconocimiento. En general, son muchas horas de forma voluntaria y estos premios vienen muy bien para seguir adelante.

Nosotros ya estamos preparando la siguiente fase: retirar los medicamentos antirretrovirales para comprobar qué pasa con el paciente. Hoy no podemos decir que se hayan curado, pero sí que no encontramos el VIH ni con las técnicas más sensibles. La única forma para descubrir si realmente se han curado o no es retirar la medicación y ver si en años futuros no vuelve a reproducirse el virus.

 

 

Considerando vuestra investigación y resultados, ¿crees que una potencial cura del VIH está muy lejana?

Los resultados ya se han comprobado en prácticamente media docena de pacientes en una situación similar a los nuestros. Esto le otorga más fuerza a nuestra investigación.

Sobre el tema de la cura, sí es importante decir que el trasplante de médula ósea por sí mismo no sería nunca la cura del VIH y no sería aplicable a cualquiera. Los antirretrovirales han hecho que una infección mortal ahora sea una enfermedad crónica, con sus complicaciones y la obligación de tomar siempre la medicación… Pero ahora mismo tiene una supervivencia muy cercana a la población normal.

 

El trasplante de médula ósea, por sí mismo, no será nunca la cura del VIH

 

En cambio, un trasplante de médula es muy agresivo. Ninguna persona asumiría tal proceso si puede tomar los antirretrovirales. Nuestro estudio, por una parte, se beneficia mucho del paciente que necesita un trasplante sí o sí y tiene el VIH. Entonces, haríamos hincapié en hacerlo con la mutación o con las condiciones que sabemos que reducen más el reservorio.

Por otro lado, queremos conocer muy bien por qué un trasplante disminuye tanto el reservorio, pues en un futuro se podría mimetizar de algún modo el mecanismo que ha conseguido esto. Al final sería buscar un tratamiento que pudiera aplicarse a la población normal, simulando el efecto que conseguía el trasplante en el reservorio.

 

 

Existen muchas reticencias entre los ciudadanos para donar médula. ¿Por qué crees que hay miedo a donar médula?

En los últimos años han aumentado mucho las donaciones, lo cual es una noticia fantástica. Gracias a diferentes fenómenos mediáticos y a la concienciación ciudadana, estamos casi duplicando las donaciones de médula con respecto al año anterior.

Por una parte, creo que la población no está muy bien informada, puesto que la donación de médula se hace hoy día por vena (en el 99% de las veces). No hace falta ni meter a quirófano, ni hacerlo con el hueso. Simplemente con sangre periférica se consiguen extraer los precursores para conseguir células suficientes para salvar a otra persona.

 

Por último, querría preguntarte por el desarrollo de la investigación, ¿con qué medios contabas cuando empezaste y qué problemas tuviste que afrontar?

Nosotros hemos participado en el consorcio y éste nos ha orientado y ayudado en todo. Hemos recogido las muestras, pero parte muy importante del estudio del reservorio fue en Barcelona. Otra en Francia, Holanda… al final, ha sido un trabajo conjunto. Somos un equipo. Me han dado el premio como investigador joven, pero detrás hay mucha gente.

 

El trasplante de médula nunca será una cura del #VIH, pero hay un gran equipo internacional que trabaja para eliminar el reservorio. Jon Badiola forma parte de él Clic para tuitear

 

En España, la investigación cuesta mucho. Casi es un trabajo voluntario. Yo trabajo de 8 a 3 con guardias de 24 horas y en ningún momento se incluye la investigación, la cual hay que hacer en tus horas libres. En nuestro país está muy dividido todo: las Universidades van por un lado, los Hospitales y la parte clínica por otro… y la investigación está muy separada.

Ya no hablamos de financiación, la cual es norteamericana. Recibimos capital de la Fundación Amfar, creada entre otras Elizabeth Taylor, donde participan otras estrellas de cine… Es curioso que quien nos financia no sea lo público, sino “celebrities”. Que cada vez se invierta menos en i+D es un gran problema en España.

 

 

¿Qué te ha parecido esta entrevista? La investigación de Badiola y su equipo merece nuestro reconocimiento. ¿Crees que en España se valoran como deberían estos estudios? Queremos saber tu opinión y, no lo olvides, comparte este post, que los tweets no se gastan.

 

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Esther Blanco

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