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Avances en salud

Terapia antiandrógenos contra el cáncer óseo

cáncer óseo
Escrito por Juan González

En torno a 300 personas murieron cada año en España entre 2005 y 2019 por tumores malignos de huesos y cartílagos. En nuestro país se diagnostican poco más de quinientos casos nuevos cada año, por lo que se puede decir que el cáncer óseo primario es relativamente infrecuente.

Por su parte, la Sociedad Americana Contra el Cáncer estimó que en 2021 se diagnosticarían 3.610 nuevos casos y alrededor de 2.060 muertes debido al cáncer óseo.

Pero, afortunadamente, la medicina, la ciencia y la tecnología avanzan a buen ritmo en el tratamiento de este tipo de enfermedades. El estudio más reciente habla de una terapia antiandrógenos como alternativa para tratar el cáncer óseo. Veamos en qué consiste.

Tratamiento para el cáncer de huesos

Hoy en día, gracias a los avances científico-tecnológicos, es posible aplicar distintos tratamientos y técnicas para combatir los tipos de cáncer más frecuentes, como es el caso del cáncer de mama, de pulmón o de próstata.

Pero hay otros cánceres que, como hemos mencionado anteriormente, no son tan habituales, como es el caso del cáncer óseo.

Eso significa que sus tratamientos están limitados a la cirugía, la quimioterapia, la radioterapia o una combinación de estas técnicas.

Al ser enfermedades menos frecuentes, se ha avanzado bastante menos en el desarrollo de nuevas técnicas.

En el caso del cáncer de huesos, se trata de una enfermedad que se suele diagnosticar en niños y en adultos jóvenes, lo que significa que es muy importante aplicar tratamientos que sirvan para erradicar el tumor pero también para asegurar o mantener la calidad de vida del paciente, ya que tiene mucha vida por delante.

Investigación de una terapia antiandrógenos

Con el doble objetivo de erradicar el cáncer de huesos y garantizar la calidad de vida de los pacientes, un grupo de investigadores ha centrado su estudio en la metástasis ósea de los cánceres de mama y próstata.

Estos investigadores han desarrollado modelos de tejidos en tres dimensiones de características similares a los huesos en los que los andamios biométricos en 3D se siembran con células óseas derivadas de pacientes y células tumorales que sirven como herramientas de prueba de drogas clínicas y preclínicas.

La hipótesis de este equipo de trabajo era que la terapia antiandrógeno tradicional tenía un efecto limitado en el microambiente de los tumores óseos del cáncer de próstata.

Su objetivo era ver si esta terapia podría combatir a las células cancerosas responsables de la metástasis ósea.

Gracias al desarrollo de un modelo totalmente humano y de la tecnología de impresión 3D, encontraron que las interacciones entre las células cancerosas, los huesos y los antiandrógenos afectaron de manera significativa el progreso del cáncer en el microambiente mineralizado de los tumores óseos.

Los hallazgos fueron útiles para el estudio de nuevos tratamientos contra el cáncer óseo pero también para ponerlos a disposición de otros grupos de investigación, como aquéllos que se centran en el tratamiento del cáncer de próstata, con el objetivo de obtener terapias más eficaces cuando este tipo de cáncer está avanzado.

Utilidad para el diagnóstico preclínico

Este estudio permitirá que en el futuro se utilice este modelo con células derivadas de pacientes sometidos a prostatectomía para poder realizar diagnósticos preclínicos y pruebas de medicamentos personalizadas.

De esta manera, utilizando el modelo de tumor óseo en el laboratorio, los especialistas podrán tratar a pacientes con una terapia contra el cáncer mejor adaptada a sus necesidades clínicas, tanto con los fármacos ya existentes como con otros nuevos.

Lo que los investigadores piensan es que estos resultados permiten pensar en una mejora considerable de la calidad de vida de los pacientes, ya que éstos no tendrán que probar una sucesión indeterminada de medicamentos -con los consecuentes efectos secundarios que tienen cada uno de ellos- que pueden funcionar o no para su caso individual.

Igualmente, esta investigación demuestra lo importante que es su estudio para comprender cómo afectan los diferentes fármacos a la evolución y propagación de la enfermedad.

¿Cómo funciona un tratamiento antiandrógenos?

Hablamos del cáncer de próstata como punto de partida de este estudio, en el que se analiza el comportamiento de la metástasis en los huesos de esta enfermedad.

Recordemos que el cáncer es una división anormal de las células de un tejido y que, en algunos casos, éste suele invadir tejido circundante, además de provocar metástasis en puntos secundarios.

En la actualidad hay diferentes tratamientos y técnicas para combatir los cánceres más frecuentes, como es el caso del cáncer de próstata, para el que se emplean diferentes terapias que van desde la cirugía a la radioterapia u otros tratamientos, entre los que se encuentra la terapia antiandrógenos.

Para dejarlo un poco más claro, hay que decir que un antiandrógeno o antagonista androgénico es un grupo de fármacos que ejercen una acción antagonista o supresión hormonal capaz de prevenir o inhibir los efectos biológicos de los andrógenos y hormonas sexuales masculinas en las respuestas normales de los tejidos corporales a estas hormonas.

En este caso, no se busca reducir los niveles de testosterona en sangre como con otras técnicas sino que lo que se trata de evitar es que la testosterona se una a los receptores androgénicos, que son estructuras químicas en las células cancerosas que permiten que la testosterona y otras hormonas masculinas ingresen en las células.

Estos fármacos se toman en pastillas y, por lo general, se administran a hombres con cáncer de próstata sensible a las hormonas, es decir, que cuyo cáncer de próstata todavía responde a la terapia de supresión de testosterona.

Lo normal es que los antiandrógenos no se usen solos para tratar el cáncer de próstata.

Por fortuna, la ciencia y la tecnología siguen avanzando para contribuir a la mejora de la medicina, y la investigación de enfermedades tan complicadas de curar como el cáncer continúa dando pasos adelante para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Un ejemplo de ello es la terapia antiandrógenos, como también ocurre con otras técnicas como la nanotecnología para tratar el cáncer

Acerca del autor

Juan González

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