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Avances en salud

Técnicas de tomografía computarizada y ecografía

tomografía computarizada
Escrito por Juan González

Existen ciertas pruebas diagnósticas indispensables a día de hoy que no nos suenan por su nombre, pero que son más comunes de lo que pensamos. La tomografía computarizada es una de ellas y hoy vamos a contaros los pilares más básicos de este tipo de tecnología, ¡y por qué resulta tan importante contar con ella en nuestros hospitales y centros clínicos!

¿Qué es la tomografía computarizada?

Aunque puede parecer algo demasiado futurista, lo cierto es que la tomografía axial computarizada es mucho más conocida por sus siglas, TAC. Al menos, ya nos va sonando, pero… ¿sabemos a ciencia cierta qué es un TAC y cuándo se utiliza? ¿Sabemos qué tipos de herramientas se precisan para llevarlo a cabo o los tipos de TAC que existen? ¡Empecemos por el principio!

Una tomografía axial computarizada es una prueba diagnóstica que combina una máquina avanzada de rayos X enlazada a un ordenador de última generación. Hasta aquí, nada muy distinto de una máquina de rayos X ‘de las de siempre’, ¿verdad? La diferencia radica en que con un TAC no se obtiene una imagen plana, en 2D, como ocurre con las radiografías habituales. En vez de eso, con un TAC se consiguen imágenes desde múltiples ángulos que sirven a la computadora para construir un modelo en tres dimensiones (3D) sobre la zona a explorar.

Esto permite observar los tejidos y los órganos desde un punto de vista mucho más completo. Gracias a esta prueba se puede determinar, por ejemplo, se puede localizar un mal irrastreable con una radiografía normal, o comprobar si un tratamiento está funcionando como debería en el organismo. La ‘magia’ de una tomografía axial computarizada está en que su revolucionario sistema puede mostrar ‘lonchas’ de un cuerpo humano, o dicho de otro modo, ‘cortes’ a distinta alturas del interior de nuestro cuerpo, algo absolutamente impensable con una máquina de rayos X tradicional, que ofrece una visión mucho más general.

Un TAC es, en definitiva, una herramienta que permite, por ejemplo, localizar no solo la existencia de un tumor, sino indicar el punto exacto en el que se encuentra, qué tamaño tiene, en qué grado afecta al cuerpo y, por tanto, ayudar a la hora de decidir qué tratamiento hay que aplicar.

Equipo de tomografía computarizada

Ya hemos mencionado que para realizar una tomografía computerizada es necesario contar con una máquina de rayos X conectada a un ordenador de última generación, aunque no basta con cogerlos por separado, sino que debe ser un equipo especialmente configurado para ellos. Nos referimos a un tomógrafo, un aparato de bastante magnitud que, además de contar con la maquinaria necesaria en perfecta disposición, cuenta también con un habitáculo en el que debe introducirse el paciente.

Esta es la única forma de garantizar que el aparato toma justamente las imágenes que necesita, desde los ángulos pertinentes, para que el ordenador pueda luego reconstruir la imagen y ofrecer un modelo en tres dimensiones apto para su estudio.

Las máquinas más modernas pueden tomar imágenes de un cuerpo al completo en cuestión de minutos, pero lo cierto es que no siempre es necesario. En ocasiones basta con hacer un TAC de una zona concreta del cuerpo, como la cabeza, para confirmar o descartar problemas muy concretos tras, por ejemplo, un fuerte golpe durante un accidente.

En ocasiones, los profesionales médicos a los mandos pueden pedir a los pacientes que aguantes la respiración, y es que cualquier tipo de movimiento puede hacer que un corte se vea borroso y que deje de verse algo importante.

La evolución de la instrumentación de tomografía computarizada durante los últimos años ha sido más que evidente. Tener, en cuestión de minutos, una imagen completa de un cuerpo humano para poder explorarlo a fondo es una auténtica barbaridad. De hecho, hay quien dice que si todos nos hiciésemos un TAC se nos encontraría que no estamos tan sanos como pensamos… ¡Quizás es por eso que, de momento, no se le hacen a todo el que lo solicita!

Tipos de tomografía computarizada

Además de la tomografía computarizada del cuerpo completo, podemos clasificar los TACs en función de las zonas específicas en las que se aplican:

  • Tomografía computarizada abdominal
  • TAC del cráneo
  • Tomografía computarizada de la columna vertebral
  • TAC de la órbita
  • Tomografía computarizada tórax…

Sin embargo, en estos ejemplos lo único que cambia es la zona sobre la que se aplica esta tecnología tan beneficiosa para el paciente. Para hablar de los distintos tipos de tomografía computarizada hay que ir un paso más allá, a la tecnología misma que se utiliza para realizar el TAC, y en ese caso podemos hacer dos divisiones muy claras:

  • Tomografía computarizada por haz de electrones (TCHE)
  • Tomografía computarizada multidetectora (TCMD)

Ahora bien, ¿en qué se diferencia cada una de ellas¿ Vamos a verlo con un poco más de profundidad.

TCHE

A este tipo de tomografía computarizada se la denomina también como ‘tomografía ultrarrápida’, y lo es porque toma las imágenes a tal velocidad que evita incluso las aberraciones provocadas por el movimiento del latido del corazón. Es decir, si un TAC estándar puede capturar los cortes del órgano más esencial de la circulación sanguínea en un lapso de entre 1 y 10 segundos, un TCHE puede hacerlo en tan solo una décima de segundo, que se dice pronto.

Este método se utiliza, por ejemplo, para evaluar la cantidad de calcio que hay en las arterias del corazón, ya que un exceso puede indicar una enfermedad grave y, por tanto, la amenaza de un accidente coronario que podría terminar siendo letal.

TCMD

Los tomógrafos comunes requieren de entre 1 y 10 segundos para cada corte, pero los más recientes cuentan con múltiples hileras de detectores, por lo que en un solo periodo de aguantar la respiración pueden tomar imágenes de gran calidad de zonas muy concretas. El problema es que no son los más indicados para casos de emergencia extrema, ya que un TAC completo puede llevar entre 30 minutos y una hora, o incluso más dependiendo del tipo de máquina.

 

Lo que está claro es que, ante cualquier tipo de problema, una tomografía computarizada es una de las mejores pruebas diagnósticas que existen. ¡Ojalá los precios de los tomógrafos sigan abaratándose para que todos podamos hacernos un TAC llegada la necesidad!

Acerca del autor

Juan González

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