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Avances en salud

¿Sabes cómo se hace una vacuna?

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Escrito por Juan González

Todos nos las hemos puesto, pero lo más probable es que nunca nos hayamos parado a pensar cómo se hace una vacuna. Viendo la velocidad con la que se han hallado los primeros remedios contra la Covid-19, es posible que hayamos pensado que por qué sigue habiendo enfermedades incurables en el mundo. ¿Por qué no han ideado ya una vacuna contra el SIDA?

Para empezar, el dichoso coronavirus no es el primero de su especie al que nos enfrentamos. Los investigadores ya sabían cómo encarar una batalla como esta. Eso sí, aún así, lo que han hecho las farmacéuticas ha sido realmente inaudito y en la entrada de hoy de Health Tech Spain os contamos el porqué. No, el proceso de crear una vacuna no es tan sencillo como hemos podido pensar durante los últimos meses… De hecho, es más bien todo lo contrario.

Vacunas contra el coronavirus

Cuando el laboratorio Pfizer anunció que había alcanzado un 90% de eficacia en su vacuna contra la Covid-19, los expertos en la materia no podían creerlo. ¿Cómo se hace una vacuna en tan poco tiempo? ¿Qué diferencias hay entre la vacuna de Pfizer y la de Moderna, que llegaba tan solo unos días más tarde con un 94,5% de eficacia? La noticia, desde luego, fue un auténtico bombazo, más aún por el momento en el que se produjo. La segunda oleada del coronavirus amenazaba con volver a colapsar los hospitales de medio mundo. Por eso,  el hecho de que gran parte de la población pudiese estar vacunada a mediados de 2021 era todo un logro.

Eso sí, toda la polémica que se generó alrededor de las primeras vacunas contra el coronavirus llegado desde China hizo que nos preguntásemos qué estaba pasando. ¿Cómo se hace una vacuna? ¿Qué se había hecho de forma tan diferente para que se hubiese armado tal revuelo? Seguro que los próximos apartados del texto os lo aclaran un poco más, normal que algunos profesionales se echasen las manos a la cabeza en su momento!

Proceso de crear una vacuna

Debido a la gravedad de las circunstancias se decidió quemar etapas con los diferentes remedios contra el coronavirus. Sin embargo, el proceso de crear una vacuna es mucho más largo de lo que hemos podido comprobar en los últimos tiempos. Generalmente tiene una serie de fases que requieren de años de investigación hasta que consigue ser comercializada. ¿Entonces por qué han surgido numerosas soluciones farmacéuticas para luchar contra la Covid-19 en tan solo unos meses? Pues porque tanto las iniciativas públicas como privadas se han puesto de acuerdo para ello.

Esto ha hecho que millones de personas se pregunten si dichas vacunas no tendrán más contras que pros, pero conviene tener clara una cosa. A pesar de que no se ha seguido a pies juntillas el proceso de cómo se hace una vacuna, los gobiernos del mundo nunca se arriesgarían a inocularnos algo que fuese perjudicial para nuestra salud. Otra cosa es que vayan a ser más o menos beneficiosas. De momento, por ejemplo, ya se ha hecho público que ninguna de las vacunas contra el coronavirus de las que llegará durante la primera oleada de inmunizaciones impedirá el contagio de individuo a individuo.

¿Habría pasado esto de haberse seguido todo el proceso de crear una vacuna tal cual se hace siempre? Probablemente no. De hecho, lo más seguro es que no hubiesen llegado a aprobarla hasta que no hubiese estado todo en regla. El problema es que, tal y como estaban las cosas, había que hacer algo… y había que hacerlo cuanto antes. En los siguientes apartados os hablaremos de las fases que debe pasar una vacuna y del tiempo que suelen tardar en desarrollarse estos remedios. ¿Os parece que la vacuna contra el coronavirus ha llegado rápido? Pues el concepto rápido se queda corto, ya veréis.

Fases por las que debe pasar una vacuna

La fabricación de vacunas se estandarizó a comienzos del siglo XX. Hacía falta un método que garantizase que todo era seguro y que los resultados eran fiables. Por eso nació un sistema de etapas y fases a las que, hasta la aparición del coronavirus de Wuhan, había que ser muy fieles. Básicamente, pueden dividirse en estudios en laboratorio, pruebas con animales y las que posteriormente se llevan a cabo con humanos. Pero veámoslo con más detenimiento….

  • Para empezar, hay que probar en laboratorios qué tipo de sustancias y compuestos podrían ayudarnos a luchar contra la enfermedad en cuestión. Esta es la etapa de exploración, y suele durar entre 2 y 4 años.
  • La siguiente etapa, la preclínica, consiste en usar cultivos y hacer pruebas con animales. Hay que ver cómo reacciona un ser vivo a la candidata a vacuna. Si todo va bien, toca solicitar una solicitud para un medicamento nuevo y pasar al estudio de la vacuna en humanos.
  • Las tres primeras fases de ensayo con humanos son para ir probando el aspirante a remedio en condiciones controladas. Primero en unas decenas, después en unos cientos y finalmente en varios miles. Siempre muy atentos a las posibles reacciones adversas e incluyendo grupos de placebo. Además, esta última fase III es la que determina los problemas que pueden darse, por ejemplo, en 1 de cada 10.000 casos, así como la que permite medir la eficacia de la vacuna con parámetros más realistas.
  • Finalmente, la fase IV es opcional, y la lleva a cabo cada farmacéutica si considera apropiado monitorizar a los pacientes que se pongan la vacuna. ¿Para qué? Principalmente, para localizar nuevas reacciones adversas.

Así es como se hace un vacuna, y como veremos a continuación… no es cuestión de un rato.

Tiempo habitual de desarrollo de una vacuna

En el apartado anterior os hemos contado, de forma muy esquemática, cuánto se tarda en el proceso de crear una vacuna. Eso sí, el hecho de haberlo hecho de forma muy somera ha podido llevaros a engaño. La celeridad con la que se han desarrollado las vacunas contra la Covid-19 y la velocidad a la que están aprobándose son la excepción que confirma la regla. Lo normal, y esto os sorprenderá, es que desde que comienzan los primeros ensayos hasta que podemos adquirir la vacuna pasen entre 10 y 15 años.

Es por eso que parte de la comunidad científica recela de los resultados que puedan obtenerse contra el coronavirus. O que algunas de ellas vayan a comercializarse únicamente con el 70% de efectividad probado. O que hayan sido aceptadas a pesar de que no vayan a prevenir la enfermedad al 100% y no vayan a cortar radicalmente los contagios.

Acerca del autor

Juan González

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