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¿Qué es una gammagrafía y para qué se utiliza?

gammagrafía
Escrito por Juan González

La tecnología continúa avanzando para permitir que la medicina llegue cada vez más lejos. Dentro de las técnicas y herramientas que se utilizan para poder detectar enfermedades que antes era imposible diagnosticar, la gammagrafía va un poco más allá y se adentra en los órganos vitales de los pacientes para poder ver aquello que no podemos ver con otras pruebas diagnósticas.

Con este examen se puede ver el estado de los huesos, la tiroides o el corazón, por lo que resulta muy útil para que determinados especialistas puedan realizar diagnósticos y prescribir el tratamiento más adecuado en cada caso.

En este post te invitamos a conocer en qué consiste y para qué sirve, así como los diferentes tipos que se pueden realizar en la actualidad.

¿Qué es una gammagrafía?

Una gammagrafía es una prueba diagnóstica de Medicina Nuclear con la que es posible obtener imágenes de diferentes órganos para conseguir información sobre algunas enfermedades y posibles alteraciones de dichos órganos.

Se trata de un procedimiento ambulatorio que no requiere de ingreso hospitalario, aunque es frecuente que se realice en ayunas salvo para ciertas pruebas de tipo cardíaco, en las que no es necesario.

Para la realización de esta prueba, como ocurre con las resonancias magnéticas, por ejemplo, el paciente ha de quitarse todo objeto metálico que lleve encima, como pendientes, anillos, pulseras, relojes, gafas, etc.

Es una prueba un poco larga, por lo que es recomendable llevar una ropa cómoda y suelta, y tomárselo con calma.

¿Para qué sirve una gammagrafía?

La gammagrafía sirve para detectar, como hemos dicho, determinadas enfermedades y posibles alteraciones en los órganos.

Normalmente se realiza para explorar los huesos (es la más frecuente), el corazón, los riñones, la glándula tiroides y paratiroides, los pulmones y el cerebro. Y también es muy frecuente su uso para localizar el ganglio centinela de determinados tumores.

Este tipo de pruebas pueden ser solicitadas por nuestro médico en numerosas situaciones, desde una sospecha de una enfermedad coronaria a comprobar cómo funciona nuestros corazón o saber si un cáncer ha afectado a un hueso.

¿Cómo se realiza una gammagrafía?

Para la realización de la gammagrafía se utiliza un fármaco que se llama radiofármaco, el cual contiene una sustancia radiactiva que se introduce en el organismo a través de una vena, es decir, inyectada en el brazo, por lo general.

Esto permite que la sustancia circule por todos los tejidos del cuerpo y se fije en aquéllos en los que se detecta alguna alteración.

Para tranquilidad del paciente, hay que decir que el radiofármaco no tiene efectos secundarios y que la radiación que emite es muy baja.

Esa radiación que desprende el fármaco es captada por un aparato que se llama gammacámara, se registra en un ordenador y se transforma en imagen para que el especialista de Medicina Nuclear pueda analizarla, interpretarla y emitir un diagnóstico.

Se trata de una prueba diagnóstica indolora, salvo por la molestia de administrar el fármaco en vena, que requiere de un pinchazo para poder inyectarlo en el organismo.

Hay que permanecer inmóvil durante el tiempo que se realiza la prueba de gammagrafía y, al finalizar ésta, se recomienda beber abundantes líquidos para eliminar cuanto antes el radiofármaco a través de la orina. Por lo general, el organismo podrá eliminar el radiofármaco dos días después de la realización del examen de gammagrafía.

Al tratarse de una sustancia radioactiva, aunque es una dosis pequeña, hay que extremar las medidas de higiene después de ir al baño, como lavarse bien las manos y asegurarse de tirar de la cadena. Además, para mayor precaución, hay que procurar mantenerse al menos a dos metros de distancia de embarazadas y niños de corta edad después de realizar la prueba. Evitar el contacto con estas personas durante el tiempo que se le indique es importante.

Tipos de gammagrafía

Lo que se busca con la inyección del radiofármaco en una gammagrafía es captar ciertas sustancias, normalmente donde hay una infección, inflamación o tumor. Unos minutos después o unos días después, esto varía, el paciente pasa por la gammacámara para detectar esas radiaciones. Pero existen diferentes tipos de gammagrafía, dependiendo de lo que se quiera explorar.

  • Gammagrafía ósea. Busca afecciones infecciosas o tumores en los huesos y articulaciones.
  • Gammagrafía de tiroides. Permite ver el tamaño y el funcionamiento del tiroides, así como la presencia de nódulos.
  • Gammagrafía cardíaca. Permite ver si hay falta de riego a una determinada zona del corazón y también cuál es la capacidad del corazón para funcionar.
  • Gammagrafía pulmonar. Se realiza para detectar la posible presencia de un tromboembolismo pulmonar.
  • Gammagrafía renal. Deja ver cómo es el funcionamiento de los riñones.
  • Gammagrafía hepática. Permite observar si hay alguna parte anómala en el hígado.
  • Gammagrafía cerebral. Permite estudiar una parte de la actividad del cerebro.
  • Gammagrafía con galio. Deja ver si hay algún foco inflamatorio, infeccioso o tumoral en alguna parte de nuestro organismo, como ganglios o abscesos.

También se pueden realizar gammagrafías para estudiar la paratiroides, la posible presencia de tumores o la existencia de un paraganglioma o feocromocitoma, por poner más ejemplos.

¿Tiene riesgos?

Aunque sea prácticamente indolora y su cantidad sea muy baja, toda prueba que emite radiación debe estar indicada por un médico. Es el especialista quien valora si los beneficios de realizarla son mayores que los riesgos. Pero siempre ha de estar justificado, por supuesto.

Hay situaciones en las que está totalmente contraindicada, como cuando se está embarazada o en la lactancia. Además, antes de someterse a ella debe indicar a su médico todos los medicamentos que está tomando o las alergias que tenga, para que su doctor pueda valorar si es posible llevarla a cabo en su caso o no.

Los radiofármacos pueden producir reacciones alérgicas pero son poco frecuentes y, generalmente, de carácter leve. Si se ha sometido anteriormente a estudios de medicina nuclear o pruebas con contraste y tuvo alguna reacción, debe también comunicarlo.

Pero, por lo general, una gammagrafía nuclear no tiene efectos secundarios ni necesita de un seguimiento médico posterior.

Acerca del autor

Juan González

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