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Avances en salud

¿Qué es la biometría en el área de la salud?

biometría en el área de la salud
Escrito por Juan González

Hasta hace unos años, no demasiados, hablar de sistemas biométricos era poco menos que hablar de ciencia ficción. Eso de poder abrir una puerta utilizando únicamente el iris de nuestros ojos era, simplemente, algo imposible de concebir. Sin embargo, la llegada de los teléfonos inteligentes a nuestras vidas puso la biometría al alcance de nuestras manos, ¡de una forma bastante literal, además!

¿Pero qué es la biometría? Pues una serie de características únicas en cada persona que son complicadísimas de falsificar. Esto hace que utilizar sistemas biométricos de identificación, por ejemplo, sea mucho más seguro que utilizar un pin, un patrón de desbloqueo o incluso una llave para abrir una puerta. Eso sí, lo mejor será ir paso a paso para entender mejor qué significa la biometría en salud y por qué es tan importante para nuestro futuro más inmediato.

Sistemas biométricos, qué son y para qué se utilizan

Tenemos que cambiar el chip porque hablar de sistemas biométricos se ha convertido en algo de lo más habitual. Sí, sigue sonando futurista, ¿pero cuántos de nosotros contamos ya con un lector de huellas dactilares en nuestro smartphone? ¿Y cuántos lo desbloqueamos con nuestra mirada? Pues eso precisamente son sistemas biométricos, aunque en realidad existen muchos más.

A la hora de definir los sistemas biométricos, debemos tener en cuenta que se trata de métodos especialmente desarrollados para identificar biometrías muy concretas que han debido ser previamente registradas por dichos sistemas. Es decir, en el caso del escáner de iris, por ejemplo (veremos su funcionamiento más adelante en este mismo texto), un técnico debe confirmar que somos nosotros los que estamos registrando nuestro propio iris para que cada vez que vayamos a identificarnos no haya duda de nuestra identidad.

Esto hace que sean métodos de lo más fiables en términos de seguridad, aunque lo cierto es que en determinadas situaciones no son del todo fiables por sí mismos. Un buen ejemplo de ello es una cámara acorazada, ¿qué pasa si nos estamos identificando a punta de pistola? En este tipo de casos, lo habitual es que haya un ritual aún más sofisticado para poder acceder, como por ejemplo este:

  • Primero accedemos al habitáculo en cuestión mediante una tarjeta identificativa o la introducción de una clave.
  • Una cámara debería identificar que vamos solos y bloquear la entrada a nuestra espalda.
  • Entonces sí, deberíamos poder tener acceso al sistema biométrico para que no haya dudas de quiénes somos.
  • Ahora sí, tendríamos acceso con doble check.

Este ejemplo, desde luego, es uno de los más extremos, pues apenas hay cosas que necesiten de esos niveles de seguridad. Y bien, además de las huellas dactilares y el iris… ¿qué otros sistemas biométricos existen?

Tipos de sistemas biométricos

Tal y como os hemos comentado, uno de los grandes beneficios de los sistemas biométricos es que son prácticamente imposibles de falsificar. Al menos a día de hoy, desde luego, porque algunos filmes de acción ya nos han mostrado lentillas o huellas de pega con los que sus protagonistas se cuelan donde quieren. El caso es que, como supondréis, el cuerpo humano tiene bastantes más aspectos que lo hacen único con respecto a los del resto de nuestros semejantes.

De ahí que a lo largo de los últimos años se  hayan desarrollado multitud de tipos de sistemas biométricos, entre los que destacan algunos de los siguientes:

Escanear las huellas dactilares

Se trata de uno de los signos de identificación más conocidos del mundo y se debe a que fue uno de los primeros en detectarse, pero también a que es uno de los más sencillos de ‘recolectar’. Son las marcas que cada uno de nosotros tenemos en la piel de nuestros dedos y que son únicas. De ahí que muchos malhechores (y muchos espías) hayan decidido borrárselas.

El iris de nuestros ojos, un identificador excelente

El otro sistema biométrico que ya os hemos mencionado. Es la parte coloreada de nuestros ojos que envuelve a la pupila y se estima que en toda la historia de la humanidad no ha habido dos iguales. Su tonalidad y la distribución de sus ‘manchas’ son únicas, ¡por eso los bancos han integrado este sistema entre sus formas de identificación predilectas!

Escáner facial, una opción de lo más habitual

No es la forma más fiable de identificar a alguien, sobre todo si hablamos de alargarlo en el tiempo, pero la verdad es que en periodos cortos entre una identificación y otra es bastante fiable. La integración de una Inteligencia Artificial podría hacer que los sistemas biométricos aprendiesen a identificar nuestro envejecimiento, ¡y eso ya sería otra historia!

El mapa de nuestras venas, ¡no miente!

Si bien las huellas dactilares no suelen mentir, hay un detalle de nuestros cuerpos que sí que es único, intransferible y que no podemos borrar por mucho que queramos: cómo se distribuyen las venas en él. O, como en este caso, cómo se distribuyen en nuestra mano. Se trata de uno de los últimos avances en sistemas biométricos, ¡y promete marcar un antes y un después!

La voz, un instrumento mucho más afinado de lo que parece

Cierto, la voz envejece y se rasga, pero el timbre no cambia. Por eso reconocemos a los actores de doblaje a lo largo de los años, aunque interpreten a varios personajes diferentes. Sin embargo, los asistentes de voz más populares del momento se han encargado de demostrarnos que aún tienen que evolucionar mucho para poder ser fiables como sistemas biométricos.

Uso de la biometría en salud, ¿es realmente útil?

Ya os hemos hablado en alguna ocasión de la evolución de los hospitales digitales y de cómo su llegada beneficiará enormemente algunos aspectos como el trabajo con los datos. Eso sí, el hecho de que estos estén más automatizados también implica que serán más vulnerables.

De ahí que el principal uso de los sistemas biométricos en sanidad, al menos en un principio, esté orientado a la correcta identificación tanto de pacientes como de profesionales sanitarios. Estamos seguros de que con el tiempo se les dará un uso todavía más beneficioso para todos, aunque contar con la seguridad de que los datos más privados que existen, los de nuestro estado de salud, están a buen recaudo, es una auténtica maravilla.

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Juan González

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