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Anticuerpos monoclonales y cómo actúan contra la COVID-19

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Escrito por Juan González

No son pocas las noticias que nos llegan a diario sobre los avances que se producen en la lucha contra el coronavirus que provoca la Covid-19. Nosotros mismos hemos hablado de ello en alguna que otra ocasión, por ejemplo, en nuestro post sobre la nueva PCR rápida de Ascires. Sin embargo, en esta ocasión toca hablar de una terapia alternativa, la de los anticuerpos monoclonales. ¿Qué son? ¿Cómo pueden ayudarnos? ¿Pueden hacerlo realmente siquiera? Los investigadores aseguran que sí, así que más vale ir sabiendo algo sobre ellos, ¡podrían llegar a salvarnos la vida!

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¿Qué son los anticuerpos monoclonales?

A la hora de responder a la pregunta de qué son los anticuerpos monoclonales conviene ser muy generalista para, poco a poco, ir profundizando en el tema. Para empezar, hay que saber que los anticuerpos son unos elementos que nuestro propio organismo fabrica para defenderse de una amenaza. El problema es que, cuando nuestro cuerpo no conoce previamente a dicha amenaza, podemos tener un problema bastante serio.

  • Las vacunas inoculan una dosis controlada de la amenaza para sensibilizar a nuestro cuerpo con ella y que este comience a generar anticuerpos por sí mismo. De ese modo si, como en este caso, un virus entra en nuestro organismo, este podrá luchar contra él de forma exitosa y totalmente natural.

El problema es que el coronavirus que provoca la temida Covid-19 es totalmente nuevo, nunca nos habíamos enfrentado a él. Esto ha hecho que haya habido que condensar los estudios que conllevan realizar una vacuna, de algo más de una década, en tan solo unos meses. De ahí la necesidad de encontrar vías alternativas a dichos remedios, y de ahí la aparición de los anticuerpos monoclonales.

¿Qué son los anticuerpos monoclonales? Copias, copias de laboratorio de anticuerpos de personas que han pasado con éxito la enfermedad. Es decir, cuyas defensas han salido triunfales de su enfrentamiento con la Covid-19. La producción de anticuerpos monoclonales sigue los pasos de la que ya se ha llevado a cabo contra enfermedades como el SIDA. Lo que hace este sistema es introducir un chute de defensas en nuestro cuerpo que ya van armadas hasta los dientes contra aquello con lo que tienen que luchar. Nuestro cuerpo no tiene que desarrollarlas, ya están ahí. Son nuestro propio ejército de Inmaculados, nuestros tres dragones con el modo ‘Dracarys’ activado de fábrica. O eso se supone.

Son una solución efectiva contra la COVID-19

Si le preguntamos a Donald Trump, nos diría que sí, al 100%. De hecho, antes incluso de que la Agencia Estatal del Medicamento estadounidense aprobase el Bamlanivimab, primer medicamento a base de este tipo de tecnología fabricado específicamente para luchar contra el coronavirus, él ya recibió alguna que otra dosis experimental. Y ahí está: vivito, coleando y dando guerra. Casi de forma literal. Eso sí, habría que ver hasta qué punto es cierto que estuvo contagiado y cuántas cosas más le inyectaron sus médicos…

Sobre el papel, sí. Los anticuerpos monoclonales están fabricados precisamente para eso, para ser efectivos contra el coronavirus. Y no solo para pacientes que ya están infectados por el virus, sino a modo de prevención de la enfermedad. En males como el ébola o el VIH han demostrado que son capaces de disminuir radicalmente la mortalidad. Sin embargo, en el caso de la Covid-19, solo el tiempo dirá cuán beneficiosos pueden llegar a resultar. Eso sí, a pesar de que puede haber anticuerpos monoclonales efectos secundarios, nosotros siempre hemos pensado que si el remedio puede aportar más beneficio que perjuicio… merece la pena probarlo.

¿Cómo actúan contra el virus?

La efectividad de tratamientos a base de anticuerpos monoclonales como el Bamlanivimab se basa en la selección. En realidad, este tipo de terapia se parece bastante a las terapias con plasma. En estas, se inyecta al paciente material genético de una persona que ya ha superado con éxito la enfermedad. Esto hace que parte de sus anticuerpos estén sensibilizados con el mal y sean capaces de reaccionar con premura contra él mientras nuestro organismo genera los suyos propios. Es una forma de atajar y ganar algo de tiempo, desde luego, pero los anticuerpos monoclonales aportan una mayor garantía de seguridad.

¿Que por qué? Es fácil. Hablemos de los tipos de anticuerpos monoclonales de los que hablamos, han sido seleccionados por los investigadores por su fuerte poder de lucha contra el SARS-CoV-2. En el caso de la Covid-19, los anticuerpos monoclonales que se han generado son copias exactas de anticuerpos naturales que han demostrado sobradamente su valía en la lucha contra el coronavirus llegado desde Wuhan. Como ya hemos dicho, son auténticos guerreros diseñados específicamente para luchar contra la Covid-19, y eso se nota.

Sí, nuestro cuerpo tendrá que generar sus propias defensas llegado el caso, pero los anticuerpos monoclonales actúan como una primera línea de defensa que blindará a nuestras células. Esto impedirá que el virus acceda a ellas y comience a multiplicarse en nuestro cuerpo, modus operandi de todo este tipo de bichejos.

¿En qué consiste el tratamiento?

Que sepamos, al menos en el caso del Bamlanivimab, el tratamiento consiste en una única dosis que se suministra por vía intravenosa. Eso sí, por desgracia, de momento no es apto para todo tipo de personas.

  • Los niños, por ejemplo, deben tener más de 12 años y contar con un peso superior a los 40 kilos.
  • Los mayores de 65 años, los grupos de riesgo y las personas ingresadas con cuadros de dificultad respiratoria, directamente no deben inyectarse este tratamiento. Al menos, no de momento.

El motivo es que se ha detectado que no genera la misma protección en todos los casos. De hecho, en los del segundo punto, podría resultar incluso contraproducente, llegando incluso a agravar su situación.

¿Más problemas? Primero, el tiempo de inmunidad. Lo normal es que una vacuna inmunice para toda la vida, a pesar de que a veces se necesita una de recordatorio. Sin embargo, los anticuerpos monoclonales tan solo garantizan protección durante unos meses. Medio año a lo sumo. Además, la producción de anticuerpos monoclonales resulta mucho menos económica, lo que encarece los tratamientos considerablemente. Ahora que las primeras vacunas comienzan a llegar a la población, lo normal es que se opte por esta otra vía. Eso sí, si estos remedios resultan no ser lo esperado… habrá que volcarse en los anticuerpos monoclonales. Sea como fuera, con lo que llevamos sufrido, siempre es una grandísima noticia que la humanidad cuente con un plan B.

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Juan González

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