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Avances en salud

Qué es la terapia de resincronización cardíaca

terapia de resincronización cardíaca
Escrito por Juan González

El corazón es un órgano vital para la vida, pero por desgracia no todos los corazones son igual de duraderos ni igual de resistentes. Es por ello que la ciencia ha tenido que encontrar la manera de hacer que siga funcionando en determinadas situaciones en las que la vida de su portador está en peligro, y una de las más efectivas es la terapia de resincronización cardíaca. Hoy vemos lo que es, cómo se lleva a cabo y, más importante aún, cómo se convive con ella.

Qué es un resincronizador cardíaco y cómo funciona

Cuando un corazón sufre de insuficiencia cardíaca, hay que poner los medios adecuados para devolver el vigor al órgano más importante de la circulación sanguínea. Los accidentes cardiovasculares son el principal motivo de muerte natural a nivel mundial, pero no todos saben que existen formas de prevenirlos gracias, entre otros métodos, a la implantación de un resincronizador cardíaco.

Hablamos de un elemento mecánico especialmente pensado para que los ventrículos, las dos cavidades inferiores del corazón, se contraigan de forma síncrona y consigan así un funcionamiento del órgano mucho más eficiente. El cuerpo, ya sea humano o de cualquier otro animal, no puede sobrevivir con un riego sanguíneo insuficiente, por lo que en caso de detectar síntomas de una posible insuficiencia cardíaca es vital ponerse en manos de un especialista cuanto antes.

Aunque un poco más adelante en este mismo texto veremos que, a día de hoy, existen dos formas diferentes de llevar a cabo una terapia de resincronización cardíaca, lo cierto es que conviene tener claro que ambas conllevan la implantación de un marcapasos especial para esta labor. Dicho marcapasos posee tres cables conectados al músculo cardíaco y un generador de impulsos que se ubica en una cavidad de piel creada específicamente para albergar esta pieza indispensable.

Obviamente, este tipo de terapia de resincronización cardíaca no es apta para cualquiera, ya que debe cumplirse al menos alguno de estos preceptos:

  • Que los ventrículos del corazón no funcionen de forma sincronizada.
  • Síntomas de insuficiencia cardíaca, como extremo cansancio, en límites fuera de lo común.
  • El órgano no reacciona ante cambios de dieta e implementación de una rutina deportiva.
  • Las pruebas médicas corroboran que el corazón no deja de crecer.

Y ahora sí, veamos cómo son los dos tipos de dispositivos de resincronización cardíaca.

Tipos de dispositivos para la resincronización cardíaca

Tal y como ya hemos mencionado, existen dos terapias de resincronización cardíaca diferentes: la que únicamente requiere de la implantación de un marcapasos y la que además incluye la necesidad de introducir en el cuerpo un desfibrilador cardioversor implantable.

El sistema de la primera de las modalidades, la que únicamente requiere de un marcapasos especialmente configurado para la resincronización cardíaca, ya lo hemos comentado. Se implanta este aparado en el pecho del paciente y se conectan tres cables al corazón para ayudarle a bombear sangre de forma totalmente síncrona. Los cables se conectan tanto a los dos ventrículos del corazón, que ocupan la parte inferior del mismo, como a la aurícula derecha, y a su vez están conectados a un generador de impulsos que es el encargado de mantener un ritmo estable en dicho órgano.

Lo normal es que este sistema de resincronización cardíaca mejore notablemente los síntomas de la insuficiencia cardíaca extrema, como la falta de aire o el cansancio exagerado. Sin embargo, hay ocasiones en las que el marcapasos necesita del apoyo de un elemento más para resultar efectivo, lo que nos lleva al segundo tipo de dispositivo.

Este está compuesto, además de por el citado marcapasos, por un desfibrilador cardioversor implantable, y su instalación está especialmente recomendada en aquellos sujetos en los que la situación es tan crítica que el riesgo de sufrir una muerte súbita debida a un fallo cardíaco inminente. Este dispositivo extra tiene la capacidad de detectar automáticamente si el ritmo del corazón baja por debajo del umbral del peligro y de aplicar una descarga mayor que la del marcapasos para devolver al corazón el brío que necesita para seguir funcionando.

Ahora bien, ¿qué recomendaciones hay que seguir en caso de ser candidatos a someternos a una terapia de resincronización cardíaca?

Indicaciones de cara a una resincronización cardíaca

Lo primero que debes saber es que, a pesar de que la mayoría de los riesgos estén controlados, la operación a la que deberás someterte no está carente de peligro. Al fin y al cabo no deja de ser una intervención cardíaca, por lo que lo habitual es permanecer al menos 24 horas en observación, tiempo que los profesionales médicos aprovechan para poner a punto el dispositivo y comprobar que todo va como debe.

Es habitual que se note un pequeño bulto en el pecho justo donde ha sido implantado el resincronizador, pero esto no es para nada preocupante. Además, lo normal es que, aunque puedas retomar tu actividad física a los pocos días de salir de la clínica, no lleves a cabo ningún tipo de esfuerzo físico excesivo durante el primer mes y medio tras la intervención. Si tienes algún tipo de duda sobre esto, no dudes en consultarlo con el equipo médico. ¡Y transcurrido ese tiempo no dejes de ser consciente de que llevas un marcapasos implantado en el pecho!

La higiene en la zona, por supuesto, es determinante para eludir complicaciones tan dolorosas y preocupantes como una infección. En esta línea, lo mejor es siempre mantener una rutina de comprobación de dolor, hinchazón en la zona, fiebre o cualquier otro signo, como el sangrado o la secreción de otras sustancias, que pueda indicar la presencia de algún tipo de contratiempo. No te preocupes, cogido a tiempo es fácilmente subsanable, pero debes ser consciente de que se trata de una de las zonas más delicadas de tu cuerpo y que por ello requiere de cuidados muy específicos.

 

Tras esto, lo más adecuado es que un médico revise el dispositivo de resincronización cardíaca al menos cada 6 meses, dispositivo que habrá que cambiar en periodos de tiempo de entre 4 y 8 años. que sean muchos cambios, todos los que haga falta, ¡será la mejor señal de que todo va como debe!

Acerca del autor

Juan González

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